JARDINERIA CON POCA AGUA

20.19

Es de sobra conocido el problema de la escasez de agua potable que oprime a gran parte de nuestro planeta. En la piel de toro, la carencia de agua la ha puesto de relieve la insolidaria y restrictiva gestión que de los cauces fluviales que atraviesan algunas autonomías, al más puro estilo de los reinos de taifas. Es igualmente conocido el dramático problema asociado de la desertización. El avance imparable del desierto.

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Descripción

Jardinería con poco agua es una sabia y humilde contribución a detener este proceso, una propuesta para levantar un sencillo muro de contención ante la aridez, fruto de la conjunción de muchas causas, entre ellas el atolondramiento humano. De la mano de Gunther Kunkel, un botánico experto a nivel mundial, nacido en Alemania en 1928 que, tras sobrevivir a la II Guerra Mundial, logró escapar del Berlín ocupado por las tropas soviéticas dejando atrás a su familia. Vivió, estudió y trabajó en Chile, Perú y Liberia, para afincarse posteriormente en España. Primero Canarias, después Murcia y finalmente Almería, donde residió durante 12 años hasta el momento de su fallecimiento en 2006. Su obra y personalidad es tan atractiva que la magnífica editorial Fertilidad de la tierra ha impulsado la reedición de este libro en su recuerdo, reuniendo diversos textos y entrevistas con el autor y basándose sobre todo en su estudio Jardinería en zonas áridas. Junto a él aparece siempre su mujer, Mary Anne, inglesa, procedente de una familia de pintores y arquitectos, que ilustra las publicaciones e investigaciones de su marido con una gracia inusual. Ambos heridos por ese amor a la naturaleza, que una vez anidado en el corazón, es ya incurable. El método Kunkel para convertir un terreno baldío en un jardín es sencillo y muy natural. Al principio requiere un mayor esfuerzo, como cualquier implantación de jardinería ex novo, pero su mantenimiento posterior es mucho más barato y menos trabajoso que otros. Las fases principales son: hacer tierra, es decir partiendo de un terreno pobre y probablemente sin vegetación, convertir ese sustrato en tierra viva (estiércol, compost, puede consultarse otra obra de la misma editorial Cómo hacer un buen compost); implantación de los vegetales elegidos, en general plantas autóctonas o semisilvestres; riego inicial y protección de la superficie trabajada. La fase de acolchado o protección de la tierra trabajada se puede hacer con grava y piedras, o extendiendo una gruesa lámina de plástico negra, cubierta a su vez por grava y con perforaciones abonadas donde se quiera plantar algo. Obteniendo así una menor evaporación, menor expansión de hierbas no deseadas y la acumulación de la humedad que las oscilaciones térmicas puedan producir. Es de sobra conocido el problema de la escasez de agua potable que oprime a gran parte de nuestro planeta. En la piel de toro, la carencia de agua la ha puesto de relieve la insolidaria y restrictiva gestión que de los cauces fluviales que atraviesan algunas autonomías, al más puro estilo de los reinos de taifas. Es igualmente conocido el dramático problema asociado de la desertización. El avance imparable del desierto. Jardinería con poco agua es una sabia y humilde contribución a detener este proceso, una propuesta para levantar un sencillo muro de contención ante la aridez, fruto de la conjunción de muchas causas, entre ellas el atolondramiento humano. De la mano de Gunther Kunkel, un botánico experto a nivel mundial, nacido en Alemania en 1928 que, tras sobrevivir a la II Guerra Mundial, logró escapar del Berlín ocupado por las tropas soviéticas dejando atrás a su familia. Vivió, estudió y trabajó en Chile, Perú y Liberia, para afincarse posteriormente en España. Primero Canarias, después Murcia y finalmente Almería, donde residió durante 12 años hasta el momento de su fallecimiento en 2006. Su obra y personalidad es tan atractiva que la magnífica editorial Fertilidad de la tierra ha impulsado la reedición de este libro en su recuerdo, reuniendo diversos textos y entrevistas con el autor y basándose sobre todo en su estudio Jardinería en zonas áridas. Junto a él aparece siempre su mujer, Mary Anne, inglesa, procedente de una familia de pintores y arquitectos, que ilustra las publicaciones e investigaciones de su marido con una gracia inusual. Ambos heridos por ese amor a la naturaleza, que una vez anidado en el corazón, es ya incurable. El método Kunkel para convertir un terreno baldío en un jardín es sencillo y muy natural. Al principio requiere un mayor esfuerzo, como cualquier implantación de jardinería ex novo, pero su mantenimiento posterior es mucho más barato y menos trabajoso que otros. Las fases principales son: hacer tierra, es decir partiendo de un terreno pobre y probablemente sin vegetación, convertir ese sustrato en tierra viva (estiércol, compost, puede consultarse otra obra de la misma editorial Cómo hacer un buen compost); implantación de los vegetales elegidos, en general plantas autóctonas o semisilvestres; riego inicial y protección de la superficie trabajada. La fase de acolchado o protección de la tierra trabajada se puede hacer con grava y piedras, o extendiendo una gruesa lámina de plástico negra, cubierta a su vez por grava y con perforaciones abonadas donde se quiera plantar algo. Obteniendo así una menor evaporación, menor expansión de hierbas no deseadas y la acumulación de la humedad que las oscilaciones térmicas puedan producir. Otro elemento característico de zonas áridas son las fuertes rachas de viento, que pueden dar al traste con nuestro esfuerzo por formar tierra viva erosionándola. Para ello recomienda la elevación de paredes, que con el tiempo quedarán ocultas por los arbustos y árboles que han podido medrar a su resguardo, actuando como cortavientos, interrumpiendo la monotonía del paisaje, embelleciéndolo y proporcionando espacios de aislamiento y reposo. Todos los pasos están ilustrados con dibujos y con un suplemento fotográfico de cómo ellos fueron trabajando el paupérrimo terreno de que disponían. La segunda parte del libro es un catálogo de las especies recomendadas: árboles, leguminosas, rosáceas, coníferas, palmeras, arbustos, enredaderas y rastreras, suculentas, piteras y algunas plantas más, cuyo manejo se facilita con un índice alfabético y un glosario. Alguien ha descrito este sistema como “sembrar piedras”. En palabras de Kunkel, “se trata de colocar piedras de cierto tamaño rodeadas de otras más pequeñas formando pequeños islotes, con sendas rellenas de grava por donde caminar. Hay que dejar en una primera fase que la tierra obre”. A menudo esas mismas piedras tienen semillas y si no pronto las traerán los animales que se trasladarán a vivir en ellas (consultar también Cómo atraer fauna al jardín). Muy en la línea del Manual práctico de la vida autosuficiente, ya comentado en este espacio, proporciona una posibilidad de crear belleza al alcance de todos, para todos vale, sin exigencias de buen terreno, ni espacios grandes, ni lluvias abundantes, ni climas benignos, ni recursos económicos, ni conocimiento. Solo paciencia y querencia, solo una mirada renovada para aprender a observar nuestro entorno: “Cada persona tiene que saber agacharse y mirar la tierra muy de cerca. Incluso ponerse gafas para ver bien las nuevas plantitas y esto es muy bueno para el ser humano. Un poco de humildad. Ves a alguien con un tractor: va por encima de todo, ya sea un nido o una lagartija… pero si estás trabajando con las manos ves que hay debajo de las piedras, estás mucho más en contacto. Hay que ponerse guantes, observar mucho, tener ganas, interés y tiempo.”

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