Las Sales de Shüssler, un terapia casi olvidada

¿Qué hay de diferente en el trabajo de Schüssler sobre las sales minerales?

 

La primera y más importante es la dilución que utilizaba.

La observación de las cenizas de los tejidos calcinados vio que la proporción de las sales en cada uno de los tejidos analizados no era superior a la 3, 4 y 5D. Llegó a la conclusión de que sólo dichas diluciones eran asimilables por las células. Estableció la teoría de que las moléculas demasiado grandes no son absorbidas por las células  y lo único que puede provocar su administración pura es trastornos e intoxicaciones. Esta afirmación no fue tan sólo fruto de la observación de Schüssler sino también de la influencia de otro genio de la medicina molecular, Samuel Hahnemann.

Schüssler estudió y practicó la homeopatía lo que le dio una visión de la potenciación, la similitud y la dosificación de las sales. Con las bases homeopáticas de la asimilación de sustancias y similitud de sustancias, Schüessler escribe diversos artículos en una revista homeopática alemana que son rápidamente contestados por Hering, otro famoso homeópata alemán. Schüessler habla de las modificaciones de terreno y observa unos síntomas particulares en cada carencia de sal mineral. Con ello, dice: “se consigue establecer un tratamiento de terreno eficaz y beneficioso, sobre todo para las enfermedades donde los tejidos se han visto deteriorados por agentes externos”.

Los antiguos espagíricos, que veían a las sustancias minerales como la base química del hombre, llamaron a este modo de actuar Yatroquímica. Schüessler todavía llegaría más lejos y afirmaba que las propiedades medicinales dadas a las plantas dependían de su composición salínica.

Otro espagirista alemán, Basilio Valentí, describió un método de similitud de sustancia. Valentí sostenía que los principios activos de una planta eran los mismos aunque éstas se calcinaran y se administraran sus cenizas lo cual vendría a corroborar las observaciones de Schüssler sobre la administración medicamentosa.

Muchos homeópatas se apuntaron a las teorías de dilución molecular de Schüssler, incluso vieron en ella una explicación más química del funcionamiento de las sustancias homeopáticas, pero Schüssler se desvinculó totalmente de los principios homeopáticos y siempre sostuvo que su método no tenía nada que ver con ellos.

Lo cierto es que el tiempo hizo que la homeopatía se extendiera y ensombreciera los grandes logros conseguidos con la terapia de las sales titulares. Tal vez gran culpa de ello la tuviera el propio Schüssler, no sólo por no identificarse con la homeopatía sino por la manera que tenía de administrar sus sales.

El tratamiento era mecánico: daba las 12 sales mezcladas sin ni siquiera repertorizarlas, buscando un alivio inmediato en el paciente. A medida que avanzaba el tratamiento, escogía las sales que creía más adecuadas para finalizarlo. En un principio no lo hacía de esta manera, intentaba escoger las sales más apropiadas para cada caso, pero su descubrimiento tuvo que luchar en dos frentes médicos: el convencional de la época y el de la nueva medicina homeopática. Así no es de extrañar que quisiera demostrar rápidamente los beneficios de su terapia, lo cual tal vez le impulsó a realizar tratamientos menos precisos y más sintomáticos.

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